PARTE 1, SESIÓN 5: EL AUXILIAR COMO LA FUERZA

EL AUXILIAR

El auxiliar proppiano se puede ver de tres maneras según el tarot. Lo podemos encontrar en:

  • La Fuerza
  • La Rueda
  • La Templanza

1. La Fuerza

En el tarot de Marsella, El Mago es la carta I. Encabeza el primer decanato de arcanos, y La Fuerza es la carta XI, es decir, encabeza el segundo decanato. Sin embargo, Rider-Waite y Smith, como nos cuenta Hajo Banzhaf, decidieron introducir en su versión un cambio que al final resulta bastante significativo: El Mago sigue siendo la carta I, mientras que La Fuerza pasa a ser la carta VIII, es decir, pasa a estar sometida al decanato de El Mago, a la vez que la carta X pasa a ser La rueda de la fortuna. Banzhaf reorganiza las cartas y les devuelve el orden al armar su círculo del Viaje del héroe pero podemos ver la intención de los autores de la versión moderna del tarot.
En el tarot marsellés, el sabio busca con la lámpara la puerta al Inframundo, y las fauces del león se abren luego de encontrarse con la Esfinge. El león de La Fuerza es las fauces de la Esfinge que escupen al viajero dentro del hoyo, y Alicia cae cabeza abajo hacia el Hades.



En la versión moderna, el cielo de La Fuerza es amarillo al igual que el de El Mago, como cerrando la mitad del ciclo arcano, y la carta aparece antes de El Ermitaño (carta IX), lo que tiene su lógica, pues sólo quien logra domar la bestia puede encontrar su silencio, su paz, y dejar de necesitar para verdaderamente ser.




La entrada al Inframundo en el tarot antiguo se hace como un sacrificio frente a un error cometido. La entrada al inframundo en el tarot moderno se hace como un sacrificio consciente que evita cometer el error.

Ahora, si la ley de las miradas de Camoin es cierta, y si observamos que en el tarot marsellés El Ermitaño está mirando hacia la izquierda, la Esfinge mira hacia el frente, y la Fuerza mira hacia la derecha, podemos concluir, más allá de lo que dice Banzhaf, que El Ermitaño, para lograr su estado de paz absoluta debe haber recorrido ya todos los estadios del viaje, y por eso él en realidad está cruzando de vuelta la puerta del Inframundo, mientras que la fuerza es la puerta y por eso apunta de espaldas a la Rueda.

Ishtar en un sello acadio
Siguiendo con el orden de ideas, y aplicándole a La Fuerza el concepto del auxiliar, tenemos, según Banzhaf, dos opciones de interpretación: la partiarcal y la matriarcal. Según la primera, el león aparece como símbolo de las pasiones y que debe ser muerto por el héroe. Según la segunda, el león no merece ser muerto sino domesticado y convertido en aliado. Aquí es donde es necesario remitirnos a las religiones más antiguas, sobre todo a aquellas donde las diosas aparecían siempre montadas sobre leones o tigres que habían sido domesticados por ellas, como en el caso de Inanna, Ishtar, Artemis y Durga.

Lamentablemente, con la cristianización de Europa, se dio una satanización de la relación Bestia (inconsciente) - Diosa (consciente) que equivale, según Jung, a la supresión de la sombra. Esto produce un descalabro a nivel psíquico, pues para encontrar la realización personal, el individuo necesita traer la sombra del inconsciente al consciente para poderla entender, aceptar y educar. Es algo que nos enseña el budismo, que nuestra parte oscura no es nuestra parte mala, es una parte de nosotros que no ha sido correctamente educada. Es la domesticación del ego, así se llama el proceso de crecimiento espiritual en las filosofías orientales. El ego es el contenido que subyace en el inconsciente. Pero si lo vemos desde el punto de vista sicológico, el yo consciente sólo ocupa un porcentaje mínimo del ser. El inconsciente es todo el océano que rodea la pequeña isla de la conciencia.



“El héroe de mitos y cuentos de hadas sólo puede ser aquel que ha tenido un encuentro consciente con el peligro, sin que la noche o el monstruo le devoraran”  (Banzhaf, 114)


La Fuerza como tema en la literatura: Análisis de "El Principito"

"El Principito", se sabe, no es sólo un libro para niños. De hecho, para quienes menos debería ser es para los niños. El libro es una crítica al capitalismo, a la política y además, el tema central es la muerte. Las ideas suicidas y la idea del duelo es lo que se trata sobre todo en el último tramo del libro. El Principito añora su planteta, es un outcast en La Tierra, y se encuentra con el aviador que está perdido en el desierto, como Cristo y como Mahoma. El encuentro con la muerte es específicamente con la serpiente, quien le dice que ella lo puede hacer retornar a su planeta con una sola mordida. El principito no toma la decisión en ese instante. Vuelve después donde ella pero el aviador lo salva, y finalmente se deja morder. La frase que le dice al aviador ha convertido al libro en una lectura terapéutica para personas que enfrentan una depresión, una separación o la muerte, cercana o reciente, de un ser querido. Para las personas que sufren una enfermedad terminal, el libro se convierte en una forma de enfrentar su propio final. La idea de que cuando uno abandona este mundo, su cuerpo es una mera cáscara, como la piel de la serpiente, y que las personas que quedan pueden recordar a quien se ha ido al mirar las estrellas, lo hacen una lectura recomendada por los psicólogos en estas situaciones. El análisis de este libro de Saint Exupery ha sido tomado como parte del acervo terapéutico de la Logoterapia, que es una rama de la escuela de Sicología Humanista.

Vamos a centrarnos específicamente en el capítulo sobre el zorro, que además de hablar también de la  pérdida, contiene la misma idea arquetípica del león de La Fuerza.

—No —dijo el principito—. Busco amigos. ¿Qué significa "domesticar"? —volvió a preguntar el principito.
—Es una cosa ya olvidada —dijo el zorro—, significa "crear vínculos... "

Entonces aparece un sustantivo fundamental aquí: la domesticación. Encubierto bajo este término, el zorro le explica al niño cómo es el proceso de la amistad, cómo él, de ser un ser salvaje pasa a convertirse en un aliado, un compañero. El siguiente fragmento es un poco extenso pero vale la pena ponerlo todo:

“Si tú me domesticas, mi vida estará llena de sol. Conoceré el rumor de unos pasos diferentes a todos los demás. Los otros pasos me hacen esconder bajo la tierra; los tuyos me llamarán fuera de la madriguera como una música. Y además, ¡mira! ¿Ves allá abajo los campos de trigo? Yo no como pan y por lo tanto el trigo es para mí algo inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada y eso me pone triste. ¡Pero tú tienes los cabellos dorados y será algo maravilloso cuando me domestiques! El trigo, que es dorado también, será un recuerdo de ti. Y amaré el ruido del viento en el trigo”.
Pero, además de dejarle una lección sobre la amistad y sobre cómo manejar la pérdida de un ser querido, el zorro le dice a su nuevo amigo:

"Sólo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos". 

Esto trasciende las fronteras de Occidente para darnos, soslayadamente, una prueba de las religiones orientales más antiguas. Sobre todo, el taoísmo. El "Tao Te King" tiene varias frases como esa. Te dejamos aquí algunas de ellas:
“La naturaleza del Tao
es a la vez invisible e intangible.
pero tiene formas en su seno"
"Los cinco colores ciegan la vista del hombre.
Los cinco sonidos ensordecen el oído del hombre.
Los cinco sabores dañan el paladar del hombre"
"El sabio alimenta su vida interior y no sus sentidos”. 
El "Tao Te King" marca un camino espiritual para que el ser pueda fluir: Desconfiar de los sentidos para encontrar el sentido de la vida.

 EJERCICIO

El zorro era el animal sabio, totémico, del Principito. Pensemos cuál sería nuestro animal totémico.
¿En qué circunstancias nos encontraríamos con él? ¿Cómo lo domesticaríamos? Imaginemos 3 pasos de esa domesticación. Al final de ella, estaríamos listos para oír su enseñanza. ¿Qué nos dice? 

Escuchemos.

Después de eso, nuestro animal nos va a entregar un objeto. Puede ser que no entendamos para qué nos lo está dando, pero recibámoslo con humildad. ¿Podrías dibujar qué objeto es?